jueves, 29 de octubre de 2015

El Decamerón, de Boccaccio


En el enlace de este archivo aparece la selección de cuentos del Decamerón (siete más introducción y conclusión) que forman parte de las lecturas obligatorias de este curso.
Se trata de una obra maestra de la narrativa de toda la historia, en la que Boccaccio utiliza su lengua materna (el italiano) y no el latín, como era usual en la época, para relatar una serie de cien historias de entretenimiento. La obra, como muchas otras entre la Edad Media y el Renacimiento, supone a la vez:

  • La recopilación y reelaboración de materiales anteriores (en este caso narraciones) que parten de la tradición oral, si bien refinada y sofisticada por su difusión en un mundo burgués.
  • El hallazgo de nuevas formas de expresión, géneros, subgéneros y modelos de estilo adaptados a una nueva realidad: la de la Baja Edad Media.

Otras obras emblemáticas del periodo comparten esta característica, como ocurre con los Cuentos de Canterbury o La Celestina.

En efecto, el mundo precapitalista de los siglos XIV y XV había evolucionado desde el feudalismo primitivo. La sociedad europea y, en particular, la de las ciudades estado italianas, era más burguesa y cobraban cada vez más importancia los oficios artesanos y el comercio. Al mismo tiempo, las actividades artísticas y culturales adquirían más prestigio, por lo que algunos artistas empezaron a ser protegidos y contratados por los gobernantes.

Este origen del Renacimiento no cuenta todavía, ni en Dante ni en Petrarca ni en Boccaccio, con su precepto máximo: la imitación de los clásicos. Se había producido un primer acercamiento a la cultura clásica, pero hasta el s. XV no se corroborará su valor como modelo.

Estamos, pues, ante una obra a caballo entre dos mundos: lo elegante, lo refinado, lo culto, lo burgués y lo procaz, lo picante, lo mordaz y lo popular.

Las historias del Decamerón, llamadas novelas, pero más breves y sencillas que aquellas que un par de siglos después dieron el nombre al género (Brandello, Cervantes), son, en todo caso, divertidas. Pretenden entretener a los ociosos, sobre todo a las mujeres, a las que se dirige con frecuencia el narrador principal. Este hecho revela ya que la lectura de obras literarias empezaba a considerarse, en la Florencia del s. XIV, un ocio sofisticado.

Eso sí, en una sociedad prácticamente teocrática, es lógico que este ocio empiece a ser considerado inconveniente por la iglesia, ya que supone que la literatura escrita ya no va a ser exclusivamente religiosa ni moral ni siquiera en latín, por lo que escapa a su control. De ahí que, en una de las paradojas típicas de la historia de la humanidad, con el Renacimiento y la expansión de la lectura aparezcan también la Inquisición y la censura. Pero eso ya es otra historia.
De momento, disfrutad con estas historias divertidas, llenas de engaños e ingenio, que contrastan con la situación real de la que parten: la pandemia de la peste negra, que asoló Florencia en 1348. Aquí podéis encontrar más información sobre estos acontecimientos:



Además, en esta presentación encontraréis datos esenciales tanto sobre Boccaccio como sobre su obra:





Por último, después de la lectura y a partir de las notas que vayáis tomando, debéis responder a las preguntas que aparecen más abajo y redactar la respuesta en un archivo .odt o .doc que enviaréis en el espacio correspondiente del Aula Virtual.

COMENTARIO



  1. Explica qué provoca que los diez jóvenes se vayan de Florencia.
  2. ¿Cómo es la situación en la ciudad?
  3. ¿Para qué dice el narrador principal que sirven sus novelas? ¿Crees que cumplen esa función?
  4. ¿Por qué se excusa en la conclusión final?
  5. ¿Por qué afirma que “sin haber traicionado su naturaleza no hubiese podido contarlas de otro modo”? (pág. 59)
  6. Explica cómo la mayoría de las novelas recurre al humor.
  7. Valora la actitud de cada personaje protagonista y argumenta tu opinión.
  8. Desde tu punto de vista, ¿qué imagen de la sociedad de su época desvelan estas historias?
  9. Analiza la imagen de la iglesia y sus miembros. Utiliza ejemplos de arias novelas.
  10. Explica cómo el sexo y el amor marcan el desarrollo de muchas novelas.
  11. ¿Qué novela te ha gustado más? ¿Por qué?
  12. ¿Qué parte te ha sorprendido más? ¿Por qué?



martes, 15 de septiembre de 2015

Saber leer

   Arranca hoy una nueva asignatura: Literatura universal, cuyo único propósito ha de ser enseñar a leer bien. La literatura es un arte de manifestaciones amplísimas, pero comprenderla puede no ser tan fácil ni tan habitual.
   Es cierto que se puede (y se debe) leer para disfrutar, pero, como cualquier arte, construye su significado partiendo de una serie de convenciones sociales e históricas. Esta puede ser una manera de aprender a disfrutar no solo con la literatura que nos seduce como aficionados a la lectura sino a comprenderla en todas sus posibilidades.
   Lo explica mejor Antonio Domínguez Hidalgo:

   Abordar un texto literario con propósitos de estudio, más que de mera diversión, requiere tener una serie de herramientas y estrategias para descubrir ese laberinto de sentidos que un cuento, un poema, una leyenda o una novela, entre otros formatos de la literatura, presentan en su manifestación escrita.
   Por supuesto que se puede leer simplemente una obra literaria sin más propósito que disfrutar de su trama y enterarse de lo que trata; de sus contenidos famosos; de impactarse con sus personajes o gozar con el ritmo de sus usos lingüísticos así como determinadas emociones que nos pueda proporcionar. Todo ello constituye un acercamiento lector superficial y acaso evanescente, tal como sucede con los éxitos de librería denominados “best sellers” o como en la tradición escolar acontece con las clases de literatura donde se atiborra al alumnado con fichas bibliográficas y con apariencias de comprensión lectora, radicadas de modo exclusivo en saberse el argumento del texto literario asignado. Se lee o se finge leer para cumplir con una calificación y nada más.
   Sin embargo, existe una finalidad más trascendental de la lectura de una obra de literatura y ésta consiste en descubrir todas las sutiles conexiones que constituyen su estructura y que van generando muchas posibilidades de mensajes, sorprendentes en la mayoría de las veces. Esto permite al lector efectuar una especie de buceo por el tejido textual de la epopeya, de la obra dramática, de la crónica, del ensayo o de cualesquiera de las variedades literarias arriba citadas.
   Para ello ha de prepararse con propósitos más profundos, como son los de comprender cómo la literatura resulta una equivalencia a la realidad de su tiempo de producción y por tanto una refracción de los acontecimientos de la vida humana, sus vicisitudes y sus enfrentamientos a las formas de pensar y actuar de variadas épocas históricas. La lectura entonces se convierte en fuente de sorpresas que nos permiten una mejor comprensión de la producción de la obra literaria, sus intenciones, su importancia como reveladora de significaciones que hablan de los valores existenciales de la humanidad.
   Todo estilo de vida estructura de una manera específica el estilo de la obra literaria. Un mundo esclavista o feudal transfiere su ideología a la epopeya, por ejemplo. Un sistema social mercantilista se dejará sentir en las obras literarias, y de arte, en general, con determinados rasgos que al contrastarse con los de mundos previos o posteriores, la ubicarán en el decurso de la experiencia humana, de sus angustias, de sus esperanzas, de sus opresiones, de sus emociones, de sus sueños y de sus realidades.
   Si un lector que se aproxime a leer un texto literario: cuento, novela, epopeya, poema, ensayo, crónica, drama, se prepara con nociones, por lo menos, de cómo, porqué y para qué se ha constituido la obra que lee, su captación será más enriquecedora de sus competencias cognitivas y afectivas.
   Leer a ciegas puede llevarnos a no darnos cuenta o dejar pasar inadvertidos, los tesoros que laten en los textos literarios. Si se conoce, aunque sea algo de la teoría producida en torno de ellos, podremos incrementar nuestro deleite de descubrir en un mundo de fantasía e imaginación que constituye la verdadera literatura, las raíces de sus realidades profundamente humanas.


Antonio Domínguez Hidalgo, Literaturidad. Ensayos de semiótica literaria.


viernes, 24 de abril de 2015

Contra la vanidad y los esbirros

   Pocas veces un discurso oficial intenta rechazar los tópicos. Juan Goytisolo, además, ha intentado tratar al menos tres ideas básicas sobre la literatura con un mínimo grado de honestidad:
  • Que la vanidad del escritor o del autor es una ilusión absurda.
  • Que la literatura verdaderamente interesante es moderna porque sobrevive a su tiempo y no reproduce lo que ya existe.
  •  Que esa literatura precisamente no puede ignorar el mundo que la rodea.
   Recibió el Premio Cervantes a la manera que el propio Cervantes habría hecho, desencantado de los elogios y sanamente escéptico. 
   Lo tituló A la llana y sin rodeos. Aquí está:



lunes, 23 de febrero de 2015

Un poema

   Vamos ahora a realizar un trabajo sobre poesía. Cada uno va a buscar información sobre un poeta contemporáneo del siglo XX. Será el profesor quien sortee el nombre de un poeta (hombre) entre las alumnas y una poeta (mujer) entre los alumnos.
   El fin de la actividad es elaborar una presentación de diapositivas en la que aparezcan los siguientes aspectos:
  • Fotografía del poeta.
  • Breve resumen de datos biográficos.
  • Un poema.
  • Un pequeño texto en el que expliques por qué has elegido ese poema y qué te ha gustado o impresionado de él.
   La presentación se llevará a cabo utilizando el programa LibreOffice Impress. Contará con un mínimo de 6 diapositivas, que incluirán por lo menos:
  1. Un título (nombre del autor/a y del alumno/a)
  2. ¿Quién es? (sobre los hechos más importantes de su vida o su carrera, partiendo de preguntas como: ¿en qué época vivió?; ¿en qué lugar o lugares?; ¿hubo algún acontecimiento importante en su vida?; ¿a qué se dedicó profesionalmente?)
  3. Un poema (el que elijáis)
  4. ¿Por qué? (una explicación personal del poema, los sentimientos que expresa y su interés)
   Evidentemente, si alguien lo necesita o quiere, puede ampliar su trabajo con otro poema.
   La información sobre los autores y los textos de sus poemas pueden encontrarse en las enciclopedias de internet o en diversas páginas especializadas en poesía, como estas: A media voz, Poesías (solo autores en castellano), Poemas del alma, Literatura.us o en bibliotecas digitales como Ciudad Seva.
  El archivo en el que se guarde el trabajo incluirá el nombre de la actividad y el alumno (poema_nombreinicialdelapellido) y se subirá al lugar indicado en el Aula Virtual.
   La lista de autores a sortear es la siguiente:
  • Anna Ajmatova
  • Maya Angelou
  • Wystan H. Auden
  • Constantinos Cavafis (o Kavafis, según la transcripción)
  • Gloria Fuertes
  • Miguel Hernández
  • Dulce María Loynaz
  • Gabriela Mistral
  • Pablo Neruda
  • Octavio Paz
  • Fernando Pessoa
  •  Jacques Prévert
  • Wole Soyinka
  • Wislawa Szymborska
  • Marguerite Yourcenar
Kuzma Petrov-Vodkin. Portrait of Anna Akhmatova. 1922
Retrato de Anna Ajmatova

martes, 20 de enero de 2015

La entrevista

   Ondavila, la radio web del instituto, ha publicado una entrevista a Christopher, el auxiliar de inglés que ha venido de Estados Unidos durante este curso. Esta era una buena oportunidad para conocerlo un poco mejor y que nuestros jóvenes periodistas practicaran cómo se redacta y se realiza una entrevista. Este es el resultado:

http://ondavila.podbean.com/e/a-entrevista-episodio-3-19012014/

   Podéis acceder al resto de contenidos de Ondavila en este enlace. Esperamos que os gusten.

domingo, 2 de noviembre de 2014

El mundo está desarreglado

Una introducción a Misericordia, de Benito Pérez Galdós


¡Vaya con las cosas de este desarreglado mundo! (cap. 4)

   Parece una perogrullada, pero la primera condición para que exista compasión (o sea, misericordia) es que debe haber miseria de la que compadecerse. Y de ella vais a encontrar bastante en esta novela. Galdós decidió dirigir el foco a la gente y los lugares más míseros de todo Madrid, lo que en la época equivalía a decir de toda España. No era la primera vez que lo hacía, pues conocía bien esos ambientes y los había utilizado en parte en otras novelas como Fortunata y Jacinta (1886-7) o Marianela (1878).
   Sin embargo, en Misericordia (1897) no solo aparecen pobres, sino que se trata de una historia sobre la pobreza, la desigualdad y la injusticia. Su sentido es, como casi todas las obras de la época, profundamente moral. Tanto en su génesis como en su intención pretende plantearse ciertas cuestiones ineludibles sobre la situación de la sociedad y la responsabilidad y ética de cada individuo. Son preguntas y situaciones nada cómodas para nosotros, los lectores, y para las que no hay una respuesta satisfactoria: ¿por qué los pobres son pobres?; ¿y los ricos?; ¿qué es ser bueno?; ¿tiene sentido heredar?; ¿existe una verdadera justicia?; ¿cuál es el papel de la religión? Y un largo etcétera.
   Estas cuestiones se desarrollan según conocemos, como lectores, la historia de la protagonista, Benigna, la señá Benina o simplemente Nina. A partir de ella, Galdós intenta mostrar lo mezquinas, egoístas y cínicas que pueden ser las respuestas a las preguntas anteriores y lo asumidas que están por todos en una sociedad de señores y criados, de propietarios y desposeídos.
   Puede parecer difícil entretener a alguien (millones de lectores en este caso) con la historia de esta mujer fea y mayor, que se patea todo Madrid buscando cuartillos, ochavos, reales, perras chicas o gordas, pesetas o duros con los que aliviar el hambre de cada día. Puede que no parezca una aventura extraordinaria, aunque en cierto modo lo sea más que una vuelta al mundo. Pero os aseguro que funciona.
   Benina vive en un mundo injusto, sin ordenadores, automóviles o teléfonos, pero, por desgracia, muy semejante al nuestro. Los pobladores de ese mundo son, también, soberbios, engreídos, orgullosos e individualistas. Cada uno mirará por lo suyo; todos... menos Benina. Ella, que es buena con todos, ¿lo es para consigo misma?
   Esta protagonista de nombre simbólico irá engrandeciéndose conforme avance la historia, haciendo virtud de sus defectos y reparando las fugas de las vidas de los demás. Y parecerá invisible, aunque esté presente. Se cargará el peso de los errores del resto... como si nada.
   Su relato es conmovedor, terrible pero esperanzado. Galdós, que antes tanto se había fijado en los políticos y en los grandes nombres, parece preferir ahora el ejemplo antiheroico de los marginados. Mirarse en su espejo es mucho más impactante.
   Si os gusta la Historia encontraréis en esta novela una reproducción acertada de los usos, las costumbres y el habla de hace 115 años, tal y como los autores realistas, como Galdós, siempre pretendieron. Pero hay mucho más: amores, ilusiones, traiciones y hasta cotilleos.
   Entrad con el narrador al atrio de la iglesia de San Sebastián, en el viejo Madrid de los Austrias. Allí os enseñará quién es Benina y por qué anda pidiendo limosna. Seguidla.

   Aquí podréis encontrarla y averiguar muchas más cosas sobre esta novela y su autor. Otra versión online está en Wikisource. Este enlace lleva a la versión teatral de RTVE. En este podcast se comenta la obra (a partir del minuto 10).

Mendigos en Madrid a principios del s. XX

martes, 16 de septiembre de 2014

Una buena manera de empezar

   Sé que septiembre no causa mucha simpatía porque significa el final de muchos ratos buenos. Pero no debemos dejarnos llevar por la nostalgia del verano, que volverá, como siempre, aunque será distinto. 
   Esta semana empezamos un nuevo curso y, la verdad, todos andamos un tanto nerviosos. Lo que no significa que haya que tener miedo o esperarse lo peor. No puedo prometer que estas clases vayan a ser lo más divertido o importante de vuestros próximos meses (tampoco deberían), pero espero que, al menos, os pique la curiosidad.
   El curso empieza hoy y me gustaría que lo vieseis como yo, con interés y expectación. Aprovechemos el tiempo (carpe diem y otras citas semejantes de los antiguos). Que no se nos escape la oportunidad, pues va a haber muchos días que valgan la pena como este. Algo que, más o menos, quiere decir esta canción: